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¡¡DIN DON!! Un domingo a las tres y cuarenta de la tarde alguien llamó a la puerta de la casa de la familia Mayorga, justo en la mitad de una película que estaban dando por televisión. La familia intercambió miradas en medio de un absoluto silencio. Uno de los hijos sugirió : "¿Y si no abrimos?". El padre se levantó con resignación, entrecerró los ojos como para prepararse para una impresión fuerte y observó a prudencial distancia a través de la ventana. A continuación, giró la cabeza hacia el resto de la familia y anunció, "Es tu prima Liliana, con el marido y los chicos," y continuó, "Seguro que trajo budín de pan...". Nadie sabe bien las reglas que se aplican a las visitas sociales. Lo que sí está claro es que la mayoría de la gente prefiere que les avisen con anticipación. Incluso cuando se trata de gente de confianza, como los abuelos o amigos muy cercanos. Sin embargo, hay muchos que llegan de visita sin anunciarse. Todos tenemos alguien como la prima Liliana. Los llamamos "convidados de piedra" o familiarmente "plomos". Por lo general uno espera ser invitado y rara vez se invita solo a una casa. Sólo la familia o amigos próximos pueden sugerir de forma indirecta algo como : "¿Van a estar en casa el sábado a la tarde?" o "Si no estás ocupado te paso a ver un rato a la noche" ¿Qué hay que hacer entonces para iniciar una amistad o conocer gente? En general la gente en Argentina es amigable y hospitalaria y reciben bien un comentario como "Podríamos ir a tomar algo..." o "¿Adónde se puede ir a tomar algo?" (un poco más indirecto). En todas partes hay personas generosas y sociables que con frecuencia ofrecen lo mejor que tienen a sus invitados y se esfuerzan por ser atentos. Una vez hecha la invitación y cuando algún invitado pregunta qué llevar para una comida, es probable que digan que no hace falta nada y que no se molesten. Pero por otra parte van a apreciar el gesto de cortesía o la intención de llegar sin las manos vacías. Se acostumbra llevar algún postre o bebida para un almuerzo o cena, o algo dulce como una tarta, masitas, facturas, para el té o café. Y para cualquier ocasión, ¿Por qué no un ramo de flores? |